Guerras de independencia
Las guerras de independencia hispanoamericanas fueron una serie de conflictos armados que se desarrollaron en las posesiones españolas en América a principios del siglo XIX, en los cuales se enfrentaron grupos independentistas contra autoridades virreinales
y los fieles a la Corona española. Dependiendo el punto de vista desde
el cual se aborden, estos procesos emancipatorios pueden verse como
guerras de independencia o guerras civiles, o bien, una combinación de
diversas formas de guerras.6
Los movimientos independentistas de América Hispánica adquirieron
formas variadas de acuerdo con las condiciones que imperaban en cada
región. Por ello «es esencial que, al principio, no reduzcamos
movimientos diferentes a un denominador común. Grupos diferentes
actuaron en etapas diferentes: la élite caraqueña tomó la iniciativa de
separarse de la monarquía española en 1810 pero la élite de la capital
novohispana se dividió en 1808 acerca de la cuestión de la autonomía
dentro del imperio, se opuso a la revolución de Independencia en 1810 y
no actuó como grupo homogéneo en 1821 cuando se integró en el movimiento
de Iturbide».7
La crisis política en España y la ocupación de su territorio por parte de Francia en 1808 constituyen dos hechos que incentivaron el independentismo en Hispanoamérica. Como respuesta a la entronización de José Bonaparte
en España, entre 1808 y 1810 se instalaron juntas de gobierno que
ejercieron la soberanía ante la ocupación francesa, tanto en la
península como en las posesiones de ultramar. Las diferencias entre
España y las colonias se fueron agudizando después de esa crisis, lo que
finalmente desencadenó los movimientos armados independentistas
hispanoamericanos. La lucha armada entre los americanos y los ejércitos
coloniales inició alrededor del 1810 en la mayoría de los dominios
españoles. La independencia de las nuevas naciones se consolida en la
década de 1820. Después de perder El Callao en enero de 1826, los únicos territorios dominados por los españoles en América eran Cuba y Puerto Rico.
Después del asedio final en El Callao no hubo otra operación militar
en suelo continental desde España sobre las antiguas colonias hasta 1829, cuando la expedición de Isidro Barradas llegó a Tampico y fue derrotada por el Ejército Mexicano. Sin embargo los gobiernos independientes enfrentaron las guerrillas realistas, por ejemplo en 1823-1827 en (Venezuela); entre 1827 y 1830 en Pasto (Colombia); en el sur de Chile, apoyados por mapuches y pehuenches, hasta 1832; y la guerrilla de Iquicha en Perú, hasta la década de 1830
Estados Unidos, el Reino Unido y Francia
establecieron relaciones comerciales con los nuevos gobiernos
americanos y posteriormente reconocieron la soberanía de los nuevos
estados a lo largo de la década de 1820. Sin embargo España sólo
abandonó los planes de reconquista después de la muerte de Fernando VII,
ocurrida en 1833. Las Cortes españolas renunciaron a los dominios
americanos en 1836 y autorizaron al gobierno para que pueda realizar
tratados de paz y reconocimiento con todos los nuevos estados de la
América española.

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